Visita a Passau

Luego de culminar el Consejo Mundial tuve la alegría de poder compartir tres días en la diócesis de Passau, junto a Gerard, Manuel y Viktoria.

En estos días visitamos Familias Kolping y también proyectos que allí tienen, sin dudas que su hospitalidad y amabilidad los caracterizan al igual que la extrema organización. Pude conocer a miembros de la directiva de Passau, donde me quedó muy claro la fe que tienen en Kolping Uruguay y la motivación que es para ellos vernos crecer y madurar en estos años de hermandad. También visité un centro de capacitación donde quedé admirado de la labor que se realiza, allí preparan en distintas profesiones a muchos jóvenes que por distintas razones han perdido oportunidades en la vida, los reciben, los contienen y, lo más importante, los alientan a seguir y continuar.

Compartí momentos con miembros Kolping, donde en anteriores ocasiones fueron visitados por hermanos Kolping de Uruguay. Son recordados con mucho cariño y con anhelos de un reencuentro, a cada lugar que fui, fui recibido como uno más de ellos o mejor, creo que si puedo dejar algo muy en claro de esta breve pero intensa visita es que Kolping Passau tiene una gran familia más en su diócesis, y debemos de estar muy agradecidos y orgullosos de esto, es el reflejo de años de trabajo y lazos desde ambos lados.

Antes de despedirme me gustaría contarles una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida.

Durante nuestra estadía en Bensberg, organizaron una visita a la Cuidad de Colonia que se encuentra a unos 15 kilómetros, donde se encuentra la iglesia de los Minoritas, y allí descansa nuestro querido Beato Adolfo Kolping, ya solo al aproximarse a la plaza y a su emblemática estatua se percibe un ambiente especial por así decirlo, pero lo más sublime fue el entrar a la iglesia. Es como sentirse contenido, apoyado, acompañado, y motivado es una experiencia única, no pude dejar de pensar en cómo una persona que nació y vivió hace más de 200 años pudo cambiar mi vida y la de miles de personas solo con un ideal y su inmensa fe. No lograba sacarlo de mi cabeza, hasta que entendí que él y su carisma viven en cada uno de nosotros y nos los vamos contagiando unos a otros a través del tiempo y la distancia, no existen barreras para esto, si uno está convencido que ayudando nos ayudamos. ¡Por ello agradezco inmensamente a cada uno de los que llevamos esta asociación en el corazón! 

Gracias.

Alexander Umpierrez