Y a ustedes, hermanos, ¡cómo
agradecerles su presencia, su permanencia que es la que sostiene
todo el quehacer de la Obra Kolping Uruguay! Sin ustedes, la
Obra Kolping no existiría.
¡Cómo agradecer su compromiso, su responsabilidad, su perseverancia,
su paciencia, su entrega!
¡Cómo agradecer ese SÍ enorme de todos ustedes al llamado
de Dios a integrar esta familia, ese sí que deja aflorar en cada uno
los dones y los carismas con que Dios los ha adornado!
Dones que ustedes saben poner al servicio del prójimo, mostrando
el rostro de Jesús en cada una de sus actividades, y eso de
mostrar el rostro de Dios es la EVANGELIZACIÓN,
misión de todos y cada uno de los cristianos. Es por eso,
hermanos, que les rogamos no dejen de evangelizar, así el
proyecto de Dios de un mundo solidario, justo y fraterno estará más
cercano y se hará realidad.
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