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DISCURSO DEL DIRECTOR EJECUTIVO OBRA KOLPING URUGUAY

   
Agustín Aishemberg
Director Ejecutivo Obra Kolping Uruguay
 
 

Señores representantes departamentales, Señores Intendentes, Autoridades nacionales y eclesiales, Miembros Kolping, Amigos:
Hace dos años, en un campamento nacional, tuvimos un sueño que hoy se está cumpliendo. Viendo lo que ahí se estaba viviendo y en un saludo que tuve que improvisar, se me ocurrió que debíamos celebrar en el 2005, los veinte años de la Obra Kolping en Uruguay.
Normalmente se celebran los 25 años, pero en esta ocasión, nos pareció que teniamos que celebrar los 20 años; que nos merecíamos una celebración porque a pesar de nuestras debilidades y de algunas crisis, apoyados por el carisma Kolping y en nuestra fe, hemos permanecido y además estamos creciendo, en número de miembros y en entusiasmo aplicado a nuestro trabajo.

Cuando uno tiene 20 años, ya no es un adolescente, sino que empieza una etapa de madurez que supone la necesidad de tener un proyecto de vida y una vocación bastante definida.
Kolping en Uruguay, ahora está en esta etapa de vida, en este comienzo de siglo, y hoy también estamos continuamente analizando, a partir de nuestro carisma y de nuestra misión, cómo responder mejor a las cuestiones sociales y espirituales que presenta la sociedad en este momento de la historia.
Un aspecto interesante que hoy surge, es la noción del "capital social".
El capital social está integrado por:

- el nivel de confianza existente en una organización y en la sociedad
- la forma cómo se construyen las relaciones interpersonales,
- la capacidad de asociación, cooperación y creación de sinergia y también por el grado de conciencia cívica y valores éticos de las personas.

El capital social crea un clima de confianza mutua, que hace posible la cooperación y la sinergia, aumenta la articipación y la solidaridad, el crecimiento recíproco, el compromiso y el respeto, permitiendo compartir un proyecto común con posibilidades de éxito.

Está demostrado que los países y las organizaciones son más estables y tienen mayor crecimiento social y económico a mediano y largo plazo, si han generado importante capital social.
Un elemento decisivo de este capital social en la sociedad es la familia y las "pequeñas comunidades" como los Grupos y Familias Kolping, que cumplen un rol fundamental en la sociedad y en el desarrollo de los países.
La Obra Kolping prioriza compartir la vida en pequeñas comunidades, las "familias Kolping", que son grupos de formación y acción.

Allí se vive la solidaridad, la responsabilidad individual y colectiva, la participación, la confianza, el voluntariado, promueven la participación comunitaria y la capacidad de hacer cosas junto con otros; en estas pequeñas comunidades se está viviendo y desarrollando en su entorno lo que se denomina hoy "Capital Social".
Capital social construimos además cuando:
Participamos en programas junto al Ministerio de Trabajo, al Ministerio de Educación y Cultura, apoyamos a personas mayores en la construcción de viviendas de MEVIR, cuando aportamos nuestro tiempo a ayudar en merenderos, hogares de ancianos y otras instituciones. Cuando somos seleccionados para capacitar a personas que han perdido su empleo, cuando organizamos Rondas para la sonrisa de un
niño, cuando nos fortalecemos en nuestras habilidades de Liderazgo para servir mejor a la comunidad, cuando ayudamos a crear proyectos productivos y acercamos a otros a compartir con nosotros este sueño de mejora de la calidad de vida, cuando abrimos espacios al ejercicio de la
responsabilidad y construimos este capital social creando redes.

Al asumir la función formadora, la Familia Kolping no sólo presta un servicio a sus miembros, sino que, a la vez, se convierte en un apoyo imprescindible para la sociedad.

Porque la sociedad necesita de madres y padres que eduquen mejor a sus hijos y que formen una familia fuerte y sana; la sociedad necesita de personas que, capacitándose a través de programas de formación permanente, puedan responder a los nuevos planteamientos económicos; la sociedad necesita de personas comprometidas con los
problemas sociales y políticos y dispuestas a contribuir a la transformación de la sociedad; y también la Iglesia necesita de adultos y jóvenes que estén dispuestos a enfrentar cada vez de nuevo, los desafíos de la fe y puedan comunicar, compartir y vivir con otros, la Buena Noticia del Evangelio de Jesús.

Esta es nuestra misión y a la vez estos son nuestros desafíos
Como dije al principio, a los 20 años ya no se puede ni se debe improvisar, porque además improvisar no es ético!
Debemos profesionalizarnos y articular con otros, para actuar mejor, para conseguir mejores resultados, para ser sustentables y de esa forma poder dar respuestas apropiadas e inteligentes en el contexto actual, especialmente ayudando a que los más necesitados tengan nuevas y mejores oportunidades de generar un proyecto de vida digno.

Hoy necesitamos más preparación para mejorar nuestra gestión y nuestro servicio, sin perder la ética y la espiritualidad.
Desde que ingresé como Director Ejecutivo en Kolping, he comprobado que aquí no sólo se reflexiona sobre el conjunto de enseñanzas de la Iglesia referidas al campo social, sino que sobre todo se las aplica.

Está demostrado que los países y las organizaciones son más estables y tienen mayor crecimiento social y económico a mediano y largo plazo, si han generado importante capital social.
 
Me impresiona confirmar permanentemente la mística que lleva a la acción de tantos jóvenes y adultos de los grupos Kolping, en zonas urbanas y rurales, ya sea como promotores, elaborando proyectos, en la ayuda solidaria, en miles de horas de voluntariado. Por eso podemos hablar con propiedad de la formación y la acción.
Cuando celebramos, nos nace del corazón la necesidad de agradecer:
Creo que hoy tenemos mucho para agradecer atodos los que desde diferentes posiciones han hecho posible que Kolping en Uruguay sea hoy una realidad importante y reconocida en nuestra sociedad y en la iglesia.
Deseo, y sobre todo debemos pedir a Dios que nos inspire para que en los próximos años podamos seguir siendo fieles a nuestra misión y razón de ser, trabajando con alegría y con el mismo entusiasmo, dedicación y esfuerzo, en un clima de comunión; para juntos poder abarcar los desafíos que la Obra Kolping Uruguay tiene y debe afrontar en esta nueva etapa.
Quiero finalizar estas palabras, con lo que se expresa en un documento de la iglesia, que puede inspirarnos en nuestra misión y acción:

"PODEMOS PENSAR QUE LA SUERTE FUTURA DE LA HUMANIDAD ESTÁ EN MANOS DE AQUELLOS QUE SEAN CAPACES DE TRANSMITIR A LAS NUEVAS GENERACIONES ESPERANZA Y VERDADERAS RAZONES PARA VIVIR".

     
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